INDICACIONES PARA ELEGIR EL NOMBRE DEL NIÑO/A A PUNTO DE NACER.
Difícil tarea es la de elegir el nombre del chiquillo apunto de nacer, ese neonato que nos alegrará la vida y nos helará el corazón. Discusiones, broncas, carcajadas, gritos, separaciones o agresiones acompañan a tal decisión y aún así, no acaba la pareja de alumbrar ese nombre que repetirán millones y millones de veces. Para ayudar a semejante parto aquí van unas indicaciones que harán más fácil la tarea.
1º) El nombre y los apellidos deben ligar, corresponderse, deben, al pronunciarlos, desprender un cierto aire de musicalidad, de sintonía agradable a los oídos. Así ante apellidos como Cuartero, Beltrán, Cornejo, Vargas, Retuerto, Barbosa, Pujante o Loperena no utilizaremos jamás nombres como Pau, Alba, Erika, Llorenç u Oriol. Siniestras para los pabellones auditivos son frases del tipo “ Pau Retuerto Olivero famoso trapecista cayó anoche desde...” o también “Georgina Cornejo Viciana renombrada regatista perdió sus opciones de medalla cuando...”. No caigamos pues en la trampa de la hortera modernidad. Utilicemos pues, ante los apellidos antes citados o ante estos otros: Pastor, Trujillo, Madroñal, López, Escartín, Cebollero o Belmonte, nombres como Juan, Francisco, Valentín, José, Ramón, Antonio, Manuel o Miguel.
2º) Tengamos en cuenta el nivel cultural de la familia a la hora de elegir nombre. Nunca y repito NUNCA se puede llamar un chiquillo Aleix si la abuela pronuncia “la lus” por la luz, “senisero” por cenicero, o “trenpano” por temprano. Ante tales jugarretas del destino volveremos a utilizar los siempre útiles y salvadores: Paco, Pepe, Julián, Serafín, Boni (por Bonifacio) o Gaspar. Hay algo peor que llamarse Aleix Barloque Linares y tener que oir “alei traete el senisero pal papa”?
3º) Tener en cuenta el lugar de nacimiento de la saga. Muy osados seréis si utilizáis nombres como: Natalia, Laura, David, Aitor, Nerea, Marc o Pol si la madre es nacida en Minglanilla del barrancal y el padre en Pozoblanco, puesto que estos tendrán apellidos como Ujaque, Mingorance, Pedernera u Osorio. Quiera Dios que nunca un tal “ Pol Pedernera Robledano” fiche por el Barça.
4º) Descartar por que sí y ya está nombrejos como: Kevin, Josué, Ramsés, Wendolin, Estefani, Jonathan, Noé o Chenoa.
5º) Tener en cuenta a la hora del cónclave que hay nombres que nos pueden ser de gran ayuda llamados “neutros”, ni bonitos ni horrorosos, que enlazan muy bien con apellidos también neutros. Así apellidos “ normales” como Soler, Vila, Peñalver, Pimentel, Torres o Quintana se pueden aprovechar de nombres como Joaquí
INDICACIONES PARA ELEGIR EL NOMBRE DEL NIÑO/A A PUNTO DE NACER.
Difícil tarea es la de elegir el nombre del chiquillo apunto de nacer, ese neonato que nos alegrará la vida y nos helará el corazón. Discusiones, broncas, carcajadas, gritos, separaciones o agresiones acompañan a tal decisión y aún así, no acaba la pareja de alumbrar ese nombre que repetirán millones y millones de veces. Para ayudar a semejante parto aquí van unas indicaciones que harán más fácil la tarea.
1º) El nombre y los apellidos deben ligar, corresponderse, deben, al pronunciarlos, desprender un cierto aire de musicalidad, de sintonía agradable a los oídos. Así ante apellidos como Cuartero, Beltrán, Cornejo, Vargas, Retuerto, Barbosa, Pujante o Loperena no utilizaremos jamás nombres como Pau, Alba, Erika, Llorenç u Oriol. Siniestras para los pabellones auditivos son frases del tipo “ Pau Retuerto Olivero famoso trapecista cayó anoche desde...” o también “Georgina Cornejo Viciana renombrada regatista perdió sus opciones de medalla cuando...”. No caigamos pues en la trampa de la hortera modernidad. Utilicemos pues, ante los apellidos antes citados o ante estos otros: Pastor, Trujillo, Madroñal, López, Escartín, Cebollero o Belmonte, nombres como Juan, Francisco, Valentín, José, Ramón, Antonio, Manuel o Miguel.
2º) Tengamos en cuenta el nivel cultural de la familia a la hora de elegir nombre. Nunca y repito NUNCA se puede llamar un chiquillo Aleix si la abuela pronuncia “la lus” por la luz, “senisero” por cenicero, o “trenpano” por temprano. Ante tales jugarretas del destino volveremos a utilizar los siempre útiles y salvadores: Paco, Pepe, Julián, Serafín, Boni (por Bonifacio) o Gaspar. Hay algo peor que llamarse Aleix Barloque Linares y tener que oir “alei traete el senisero pal papa”?
3º) Tener en cuenta el lugar de nacimiento de la saga. Muy osados seréis si utilizáis nombres como: Natalia, Laura, David, Aitor, Nerea, Marc o Pol si la madre es nacida en Minglanilla del barrancal y el padre en Pozoblanco, puesto que estos tendrán apellidos como Ujaque, Mingorance, Pedernera u Osorio. Quiera Dios que nunca un tal “ Pol Pedernera Robledano” fiche por el Barça.
4º) Descartar por que sí y ya está, nombrejos como: Kevin, Josué, Ramsés, Wendolin, Estefani, Jonathan, Noé o Chenoa.
5º) Tener en cuenta a la hora del cónclave que hay nombres que nos pueden ser de gran ayuda llamados “neutros”, ni bonitos ni horrorosos, que enlazan muy bien con apellidos también neutros. Así apellidos “ normales” como Soler, Vila, Peñalver, Pimentel, Torres o Quintana se pueden aprovechar de nombres como Joaquín, Iván, Eduardo, Raquel, Sandra,Olga o Lucía
En definitiva no queramos ser mas papistas que el papa, apartemos nuestros complejos de inferioridad y elijamos correctamente el nombre de nuestros descendientes sin “traicionar” nuestras raíces ni avergonzarnos de éstas.